Cielo color azul,
celosa la frágil hierba,.
Con la tempestad de cántaros y rocas,
bajan las gotas,
rebotan
sobre las hojas,
sumiéndose al escondrijo,
curvando las lomas ,
engalanando los espesos helechos,
largas olas del invernal reposo,
por el dolor completo callado.
una vez, con la mirada,
llega y sacude,
¡Qué deja seco al fuego!
Hirviendo al bálsamo sangrante,
del árbol de la vida.
Al día siguiente,
con el nivel amargo
El frío quéma al alma.
La mirada, marca a la luna
como temblor de huracán.
Mueven las ruedas, los caballos.
Al bajar la escalera,