Hilvana mi alma la alegría.
Compartiendo anhelos de otras gentes.
Y la noche
me coge más vacia.
Atrapada en la fría melancolía.
Que acentúa,
ese enorme vaivén
casi inconsciente.
Pero al ver de nuevo amanecer...
Fluye día a día, el enorme caudal.
Que arrastra la corriente,
de mi forma de amar.
Detestando lo frío e indiferente,
que se cruce al pasar.
--------------------------------------------
Soñando
Creo que fueron tus palabras,
o tal vez solo un sueño,
encendida en brasas,
soñando con tu beso.
Yo estaba en llamas,
mi corazón en un puño,
moviendome entre sabanas,
dulce caricia de tu mano.
Palpitante el escalofrío,
que sensación más divina,
temblaba mi alma.
Ya solo quiero ese brío,
tú seras mi cafeína,
si me dejas ser tu dama.
Libertad:
¿hasta donde... y para quien..?
Creo,
que sólo va de boca en boca.
Y me atrevo a decir
incluso,
que se pretende enterrar.
Eso sí:
con bonitos tules y brocados.
Y pienso...
libertad: ¿para quién...
Y para qué...?
¡Si aun estamos maniatados!
¿Por qué me miras tan serio,
carretero?
Tienes cuatro mulas tordas,
un caballo delantero,
un carro de ruedas verdes,
y la carreta toda
para ti,
carretero. ¿Qué más quieres?
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el duero! Un musgo amarillento,
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas