Recorde el primer beso,
en mi mejilla la primera caricia,
en mi corazon latiendo,
en el sin sentido de esa evidencia.
Nos deseamos mucho antes,
cuando nada entre los dos era posible,
intentamos no en vano incesantes,
controlar lo incomprensible.
Oh, estupidos amantes,
que no conocen los latidos de su corazon,
que no comprendieron hasta entonces,
que los besos habian ganado la partida a la razon,
Oh, estupidos enamorados,
que quisieron quitarle importancia a ese amor,