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Corazón de flor

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Enviado (28/06/2012)Enviado porJOEL FORTUNATO-
CORAZON DE FLOR
...Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

Lo conoció, no era el mismo ya, y mucho menos,
ningún otro, el color de clorofila, entre los
latidos. Pétalos de tiempo, olor, olvidos en
espirales, ahí.
Tan cerca del círculo, pálido y triangular de lejos. Leía entre las pupilas, lilas, las lunas,
los meses, meciendo, a veces, suaves terciopelos
puntiagudos...
Y muchos soles, corrían bajo su suelo. Esa vez.
Al colgar del techo las estrellas qué soñaba.
La noche, corriendo las cortinas lentamente,
adornadas, entre una montaña doblada... Florecía,
marchito del alto fondo. Palpitando.
Pero no era el mismo, y lo sabía el reflejo al
salir del agua, seco. Más, ahora, qué estaba,
ausente... Sólo, como una vieja sombra, fantasma
górica, filtraba el color castaño.
¡Quién lo dijera!. Trás el cristal...

Esa vez. Paladeaba la tristeza, su piel, empapelada, vegetal, plástica y vieja tinta de una
memoria, qué salta en la ventana de tiempos idos,
de tiempos qué regresan, unos cuantos. Recuerdos,
de relojes olvidados en el tiempo amarillento, de
las tardes, anudadas en aquéllos, años.
Tal vez, se soñaba jardinero, en el fondo sólo
clavel, admiraba, sintiendo palpitar, en las faldas nocturnas de las almohadas, una afilada sonrisa.
No obstante, al márgen, la depresión teñía, sus
hojas y las ramas escribían, los recuerdos, del
tallo, del pólen, día trás día...
Pero, ahora... ¡No era lo mismo!.
¡Claro qué no!...
En el cuarto, en una esquina arrugada, dónde la
vieja plancha, detuvo la marcha, del calor, evaporado, al cortar las humedades, las sequías del día. Su corazón... ¡De flor!.
Redondo y superficial, el horizonte nada tenía.
El jardín de instantes era sólo, ese momento, un
descanso bajo la puerta, un trabajo sobre la ventana y nada más...
De nuevo, el espacio se cerraba, deteniendo al
tiempo, al abrigo venidero de la calle.
Y él, corazón de flor, cultivó jardines en los desiertos... Y tormentas en una gota.
Esa vez, con el eco en cada pétalo, un latido un día, tal vez perdido, cuando el tiempo lo detuvo.
Y lo dejó, cristalizado... Siendo lo qué era, flor del desierto... ¡Petrificando al sol!.

___Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

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