A escondidas
Encendí lindas letras de amor
en el verde encerado
y al afluir las caricias del sol
me quedé muy turbado.
Disfracé entre las manos mi error
como un niño taimado
y esperé que asomara el rubor
en el rostro esperado.
A mis dedos tiznados llegó
descubriendo el amaño
y con tiernas zalamas pulsó
las teclillas del hado.

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora



