Halló de madrugada aquel aliento-La luz del sol fue bella en tu mirada
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“Arqueros del alba”
Para María Dolores Menéndez López
Soneto XXVII
Halló de madrugada aquel aliento
Al deshojar las flores de la vida,
El aire malherido que, dormida,
Borró en su rostro todo el sufrimiento.
Un cielo azul, un nuevo firmamento
Dejó volar tus alas, y, perdida,
El cielo se hizo grande, pues, vencida,
Tu voz esparció en él la luz del viento.
La luz del sol rayó la lejanía,
Gorrión dorado, rápido estandarte
Que bellos horizontes encendía.
Fue cruel la madrugada con besarte
Cuando el azul del cielo descubría
Un sol que iluminaba cada parte.
Soneto XXVIII
La luz del sol fue bella en tu mirada,
Haciendo sus antorchas más sencillas,
Mirándose en tus ojos, si es que brillas
Más pura que el granizo y la nevada.
Hermosas sobre el mar, a la alborada,
Las luces enseñaron las orillas,
Un ángel que, besando tus mejillas,
Tu rostro arrebató de madrugada.
Calláronse los labios, que, gozosos,
Ardieron con la brisa un breve instante
Para apagarse luego, silenciosos.
Fue hechizo de coral, raro brillante,
Puñal de plata y oro luminosos,
Luciendo su belleza en tu semblante.
2005 © José Ramón Muñiz Álvarez
“Las campanas de la muerte”
Primera parte: "Los arqueros del alba"
Todos los derechos reservados por el autor.
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