A la Isla de Santa Clara
en rutas oceánicas anclado,
montura de argonautas y centauros
bañándose en espumas marineras.
Atlántica osamenta de Neptuno
que esconde la cabeza entre los riscos
y deja su coraza al descubierto,
mostrando su glorioso imperio al mundo.
¡Tortuga de mar lenta que vigilas!
No dejes que el ardor del mar penetre
y borre con su estrépito las dunas.
Que la bella amazona que proteges
desvista entre las ondas de la orilla
sus senos virginales de ventura.
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