¡Síguenos!
RSS Subscríbete vía e-mail
RSSContador de Suscriptores de Winred
BoletinesSuscríbete al boletín
Ya somos más de 34561 suscriptos!
Usuario - - Acceso de Usuarios
Lunes - 18.Diciembre.2017

Estás en: Poetas noveles

La muerte del conde de Villamediana (fragmento)

ver las estadisticas del contenidorecomendar  contenido a un amigo
Enviado (10/07/2014)
Autor: José Ramón Muñiz Álvarez
Enviado porJose Ramon Muñiz Alvarez-
Etiquetas: Villamediana

http://jrma1987.blogspot.com



Jornada primera de


“QUIERE EL AMOR SER DOLENCIA” O “LA MUERTE DEL CONDE DE VILLAMEDIANA”


(Breve dramatización con tintes trágicos


sobre el notable suceso histórico,


acontecido durante el


Siglo de Oro en


Madrid)


 


(Fragmento)


 


ESTAMPA V


 


Pórtico del Palacio de la Zarzuela.


 


EL REY FILIPO-. Hallo, señora, colores


en vuestros bellos jardines,


donde alegres querubines


cantan tan altos amores.


Veros es ver resplandores,


porque inspiráis la poesía


a la clara luz del día,


mientras rompe la alborada


en los jardines la helada,


si es que tiene la osadía.


 


Y vengo a vos quejumbroso,


viendo que, con tal despecho,


parecéis temer el lecho


que os ofrece vuestro esposo.


Pero también amoroso


quiero decir la belleza


que alcanza la sutileza


de vuestro grato mirar,


pues si el asunto es amar,


amor soy sin aspereza.


 


Por eso, señora mía,


aunque rey, de vuestro amor,


quiero ser el trovador


y entregar la suerte mía.


Pues pronto la brisa fría


habrá de negar, con daños,


esos tiempos que, tacaños,


hilan vuestra mocedad,


porque sois vos, majestad,


el tesoro de mis años.


 


Que, si pensáis que es galante


este concepto cifrado,


el ingenio enamorado


ha de ser vuestro al instante.


Pues os miro delirante,


ya que quiere ser amor


acallar vuestro temor,


si es que la dulce Isabel


se digna a ser menos cruel


y a mostrar menos rigor.


 


Y es que el rey que se enamora


no ha de tener más destino


que amar el pecho vecino


que le entrega su señora.


Será vuestro pecho aurora


cuando, ya la noche entrada,


os admire enamorada,


porque ya en el lecho mío,


será el amor más bravío


en vuestra dulce mirada.


 


Y, si así queréis amor,


será nuestro amor hermoso,


sin negar a vuestro esposo


la pasión de su fulgor.


Que es que así vuestro señor


os viene a decir que hermosa


sabe admirar a la rosa


que se encrespa en su jardín


como el alto serafín


lleno de esencia olorosa.


 


ISABEL-. Mi señor y amado esposo,


digno del más alto cielo,


no habéis de tener desvelo


ni turbar vuestro reposo.


Dejad que siempre gozoso


os contemple mi mirar,


mas no me queráis turbar


con tanta galantería,


porque el sol del mediodía


suele a veces deslumbrar.


 


Y pues siempre os seré fiel,


lejos de albergar temores,


dad confianza a los amores


de vuestra fiel Isabel.


Porque sois vos el clavel


por el que el alma suspira


cuando siente que delira


en el pecho el corazón.


EL REY FILIPO-. Sois amor y sois razón,


sois verdad y sois mentira.


 


Porque el amor que yo quiero


no es un  discurso apagado,


sino el río desbordado


en que triste desespero.


Y quiero un amor sincero


de vuestro vientre fecundo,


que los conflictos del mundo,


sus raras complicaciones,


intereses y naciones


tienen un orden segundo.


 


Por eso, señora mía,


os pide humilde el peso


sentir el pecho oloroso


de tan alta nombradía.


Y esto es rendir pleitesía


con maneras cortesanas,


que las tempranas mañanas


habrán de ver pecho y pecho


revueltos donde mi lecho


ve llegar horas tempranas.


 


Y, si soy vuestro rosal,


vuestro lugar apartado,


vedme ante vos derrotado


y libradme de este mal.


ISABEL-. Es el amor algo igual


al hielo que cae del cielo,


pues arde a veces el hielo,


quemando aquello que toca,


pues a la fuerza provoca


sensación de desconsuelo.


 


Por eso, en vez de buscar


a la paloma que vuela,


dadla al aire, que consuela


verla en el aire volar.


Ya se dejará llevar


la paloma a vuestro nido,


pues, según he comprendido,


ha de llevarla el amor,


no debiendo ir con temor


su corazón encendido.


 


EL REY FILIPO-. Es algo que se hace extraño:


el amor es imperioso


y se vuelve desdeñoso


hasta el punto de hacer daño.


ISABEL-. Es el amor muy tacaño,


que, como veis, mi señor,


siendo el amor tal amor,


lo produce la belleza


y hasta hiere la realeza


con su fuerza y su rigor.


 


Y tanta gala y poesía


que traéis como oropel


hace amantes de papel


con tan grande nombradía.


Dejad tanta cortesía,


que, si sois de paz remanso,


será todo dar descanso


al alma que se acelera.


EL REY FILIPO-. Vos hacéis larga la espera


a quien es amante manso.


 


De esta manera os diré


que he de veros esta noche,


y os lo digo sin reproche,


Compártelo:meneamedeliciousgoogle bookmarkstwitterfacebooktumblr
Vota:
Resultado:
(3 votos: promedio 5 sobre 5)
COMENTARIOS
Añadir nuevo comentario como [conectarse]
0 Caracteres escritos / Restan 1000
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestrapolítica de cookies. Aceptar