A mi árbol
Arbol mío, árbol grande
un viejo te sembró amoroso
tu simiente voló por los espejos
de tardes diluidas en la luz
de los Abriles.
Nadie podrá amarte como yo
mi árbol grande
que hablas a mi corazón
con lenguaje de susurros y
aroma de flores fugitivas,
abriendo su follaje a
suaves armonías
a aires de torcazas que
forman torbellinos
con sus movimientos de alas.
La hora de la noche
te viste de lunas claras y
de cósmicos fulgores
mostrando tu ramaje
colmado de canciones
semejando un barco
flotando en la penumbra
y un camino de hojas
te lleva hasta la cumbre.
Cuando mi cuerpo llegue
a la tierra primitiva
quiero reposar a tus pies
olvidada y fundida en tus
flores y raices como
aroma diluido
Arbol mio, árbol grande.....

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Comentarios y análisis
1 comentario enviadoBonita poesía.
Fuerte es el vínculo con la naturaleza y en especial con ese árbol convertido en presencia vital y confortadora.
Saludos.