SIEMPRE TÚ
Sin tí no soy nada,
me falta el aire,
me abandona el alma.
Mi cuerpo deambula,
se arrastra, no anda.
Mi alma se pierde, no se halla,
presa se queda entre
matojos y zarzas.
Mis manos tiemblan,
mis dedos a tí te reclaman.
Mis ojos a oscuras, abiertos,
como puertas de murallas,
no encuentran la luz
de tu fuego, de tus llamas.
Eres brisa de mar, espuma de playa,
que moja mis pies y
por mis tobillos resbala.

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