Nadie escapa
Nadie escapa
Sopló la tormenta,
ella, hirió tus alas
No detuvo la fuerza
arremetió con sarna
Con inclemencia
con intención mal sana
presionó con ganas.
al verte indefensa
Pasada la misma
sin ánimo y herida tu alma
desapareció la indiferencia
el amor colmó la sala
Entre dimes y diretes
en el espacio o la época
que algunas veces
la bondad asoma
del daño consciente.
Como el que no quiere
sumido en forma silente
asoma su angustia rugiente
en un alma dormida
A la fuerza, abrió de repente
un corazón roto
destrozado por gente
una ajena otra propia
Al verse usada a antojos
recoge los trozos
desechos de memoria
Así, renacen sentires
abriendo sus ojos
para sincerar a su modo
lo de siempre
Nos odia quien nos ama
si no, cosas pasan
a veces necesarias
para afrontar la vida
Esa desgracia diaria
en que la inocencia
sola no basta
pues es la intolerancia
dueña de armas
a las que un padre teme
y a veces sin ganas
lo decide en forma sana
al evadir un soplido
y empujar sin darse cuenta
a su hija que la manda
La envía a una tormenta
sin darse del todo cuenta
Samuel Akinin Levy

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