Proverbios y cantares
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción:
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como ponpas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que camina anda,
como Jesus, sobre el mar.
A quien nos justifica nuestra desconfianza
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón...
Ni aunque te elogie bruto
ha de tener razón.
De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia.
Y la otra no es caridad.
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos...
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón.
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Comentarios y análisis
2 comentarios enviadosme gusta mucho como empieza tu poema , es casi perfecto; me recordo a una parte del decalogo del perfecto cuentista de Cortaza