Una tarde
Una tarde
Durante un cualquier día
sin nada que pensar
la mente abstraída
la vista de par en par
Como culebra enroscada
ataviada de paz
entre dimes y diretes
acomodadas en el bar
Dos almas solitarias
en busca de algo más
trataban de conciliar
locuras de este mundo
Millones de cosas
no se pueden cambiar
Entre creo y me parece
entre quizás o imposibles
mirando lo inservible
sin el consentimiento
Más allá del afecto
sólo que el amor da
Surgían palabras
muchas ganas de hablar
y un poeta aburrido
ansioso de participar
Dejó salir su voz
sin haber sido invitada
Con vergüenza extraviada
en caminos corridos
en los rincones
de grandes salones
entre líneas homogéneas
Y papeles blancos
violados con sueños
suspiros y cuentos
Sin pedir autorización
violentó el orden musical
La estética plástica
Esa búsqueda irreal
de encontrar y arreglar
o simplemente
Esa sana práctica
que logra la amistad
No importa, fui intruso
pero así soy
Disfruto la vida
aprecio lo sensible
Como hacer migas
con gente invisible
con mujeres bellas
con esas dos amigas
esa tarde en el bar
a las que en verdad
nunca volví encontrar
Samuel Akinin Levy

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