La luna y el mar.
La luna enamorada vierte su luz
sobre el océano herido de amor
que responde a su tierna llamada
reflejando en él su resplandor.
Le cuenta sin palabras
con su blanca energía callada
que le espera cada noche
como amante lleno de vida,
de secretos entre sus aguas,
y le pregunta grande y silenciosa
si aún con tanta bendición,
tanta alegría entre sus mares,
aún sin poder jamás tocarla,
si él también desea amarla,
y el océano se manifiesta,
embravece su profundidad
para poder elevar hacia ella
sus más grandiosas olas
y así, como un gran espejo
se reflejan miles de lunas
que con un gran susurro
le dan la ansiada respuesta
que en cada encuentro necesita.
El mar salpicando el cielo
le grita en su inquieto rozar
de unas gotas sobre las otras:
¡Solo tú, solo tú me importas!.


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