Tarde de domingo
Tarde de domingo
El día se recuesta en un silencio
de luces
que los grillos rompen
con su cantinela
Un horizonte de algodón
asido a las paredes
el sol que persigue las
sombras esquivas
Gritos de infantes de algún
parque cercano
surcando los aires traviesos
gorriones
Un hilo de agua calle abajo
que fluye
en un final de viaje sin retorno
posible
La siesta despierta chaparrón
que se acerca
languidece el día se acaba
se va
Termina en la noche el alba
de oro
que diera al domingo
un atuendo fugaz

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