A ella
A mi madre
Alma libre, espíritu poeta.
Atrapada en tu sueño de amores traicioneros,
nunca más diste tu corazón de hembra para libar la miel
y fecundar tu vientre.
Tu amada mía, como pudiste soportar el destierro?
Dime, tanto lo amaste?
Que castigo tan duro te impusiste,
que noble la tarea de ser santa.
Ahora vives eterna luminosa y perfecta.
Venme a buscar el día de mi hora,
para que juntas de nuevo hagamos versos
y contemos estrellas.

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora





Comentarios y análisis
4 comentarios enviadossimplemente bello
Gracias Angel nocturno!
Muy bonito, precioso.