NO APARECEN
No aparecen los cadáveres
de los dos mil seres perdidos,
padres, madres, hijos desaparecidos
que con su sangre saciaron
el ansia de poder de un
hipopótamo enmohecido.
No aparecen los cadáveres
de los que pagaron el lujo
de los humanos podridos,
de los que miran sobre el hombro
al humilde campesino,
al hermano empobrecido.
No aparecen los cadáveres
y aún siguen vivos,
cobardes seres y asesinos,
buitres bicéfalos que vician
el aire puro y alegre
de un mundo dormido

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