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Carlos Bousoño

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Enviado (22/06/2011) - Enviado por Alba
 
Eres mi sonriza 
cuando te veo todo se ilumina.
Todo es entorno a ti.
Tu mirada me derrite 
Mi piel se herriza y mi rostro se pasma 
con una sonriza.
Te veo y al hacerlo ya tengo una sonriza.
Solo tu me haces olvidar,
solo por ti es que sonrio y tu sin saber
que es por ti, que siempre es por ti
cuando estoy junto a ti. 


                                                                          Alba Padilla


Enviado (09/05/2011) - Enviado por Alba
Tus pensamientos abarcan
Una sonrisa en mi cara
Una de alegría al pensarte
Al imaginarte besándote
Entre tus brazos.
 
Un suspiro al pensar que
Mi sonrisa es por ti
Que lindo, te quiero confesar.
 
Una sonrisa que solo tu
Cuándo llega a mi cabeza
Me haces poner.
Tan alegre que no la puedo
borrar por varios minutos de
mi rostro.
 
Si estuvieras cuando necesitara de ti
Me alegrarías, me pondrías
Una sonrisa en vez de una lagrima.
 
                                                                    Alba Padilla 
 ...
Enviado (05/04/2003) - Enviado por amar@29
Etiquetas: Carlos Bousoño
Ven acá. Qué puedes decir. Reconoces
tácitamente a la aurora.
El aire se ensancha en irradiaciones o en círculos
y todo queda listo para una eternidad que no llega.
Somos lo herederos de una memoria sin fin.
Se nos ha entregado un legado de sueño
que nos llega a las manos desde otras manos y otras
que se sucedieron con prisa.
Llevemos sin parsimonia nuestra comisión delicada.
Pongamos más allá de nosotros, a salvo de la corrupción de la vida,
nuestro lenguaje, nuestros usos, nuestros vestidos,
la corneta del niño, el delicado juego sonoro.
El niño juega, se adueña de la situación y domina el mundo.
Coge entre sus manos arena y construye un castillo,
toma piedras, levanta catedrales o juega
con la compacta bola del mundo.
Salvémoslo todo, queda poco tiempo, este campo,
salvemos el carromato,...
Enviado (27/11/2000) - Enviado por admin
Ven para acá. Qué puedes decir. Reconoces
tácitamente a la aurora.
El aire se ensancha en irradiaciones o en círculos
y todo queda listo para una eternidad que no llega.
Yo y tú y todos los otros sumados,
enumerados, descomponemos el atardecer,
mas la fuerza de nuestro anhelo es una victoria levísima.
Somos los herederos de una memoria sin fin.
Se nos ha entregado un legado de sueño
que nos llega a las manos desde otras manos y otras
que se sucedieron con prisa.
Llevemos
sin parsimonia nuestra comisión delicada.
Pongamos
más allá de nosotros, a salvo de la corrupción de la vida,
nuestro lenguaje, nuestros usos, nuestros vestidos,
la corneta del niño, el delicado juego sonoro,
la muñeca, el trompo, la casa....
Enviado (27/11/2000) - Enviado por admin
Mi corazón, lo sabes,
no está con el que triunfa o que lo espera, con el juramento mercader
que acecha el buen provecho,
se agazapa, salta sobre la utilidad, que es su querida,
busca ganancia en el abrazo,
obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,
cobra recibo por los amaneceres milagrosos,
por cambiante gracia del color
de una invisible rosa apresurada,
dulce y apresurada
como si fuese un hombre o una llama
o una felicidad humana: sí.
Mi corazón no está con el hombre que sabe
de la verdad todo lo necesario
para olvidar el resto de ella,
satisfecho del viento, poderoso del humo, canciller de la niebla,
rey acaso, pero nunca de sí.
Enviado (30/08/2000) - Enviado por admin
Te he dicho que los hombres no contemplan
el puro río que pasa,
la dulce luz que invade las riberas
cuando fluye hacia el mar el agua casta.
Te he dicho ayer...Y yo veo ahora
fluyendo dulce hacia la mar lejana,
mientras los hombres ciegos, ciegamente
se embisten con furor de piedra helada.
Con desolada luz vas olvidado,
pero yo te contemplo, agua irisada,
silente amigo, y veo mi figura
triste, mirándose en tus aguas.
Amigo solitario:
esto te digo mientras pasas.
Repite luego mi voz triste
allá en las rocas desoladas.
Porque has de ver tierras estériles
y muertos sin remedio ni esperanza.
Enviado (30/08/2000) - Enviado por admin
Te he dicho que los hombres no contemplan
el puro río que pasa,
la dulce luz que invade las riberas
cuando fluye hacia el mar el agua casta.
Te he dicho ayer...Y yo veo ahora
fluyendo dulce hacia la mar lejana,
mientras los hombres ciegos, ciegamente
se embisten con furor de piedra helada.
Con desolada luz vas olvidado,
pero yo te contemplo, agua irisada,
silente amigo, y veo mi figura
triste, mirándose en tus aguas.
Amigo solitario:
esto te digo mientras pasas.
Repite luego mi voz triste
allá en las rocas desoladas.
Porque has de ver tierras estériles
y muertos sin remedio ni esperanza
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