Sábado - 13.Junio.2026 |
Soneto L El alba vino rauda y presurosa, Pisando los caminos del olvido, Buscando, en ese cielo merecido, La llama del clavel y de la rosa. La rara madrugada, perezosa, Con ser helada, vio todo perdido, Y el eco de la noche, su ladrido, Dio paso a la mañana recelosa. Un rayo descorrió cada cortina Y vimos encenderse la mañana, Herida en los puñales del enero. Y vimos su reflejo, si, temprana, Volaba la mañana repentina, Orando con su rezo traicionero.
2025 © José Ramón Muñiz Álvarez “Los puñales de la helada”
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