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Miércoles - 17.Octubre.2018

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El recurso de la risa

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Enviado (02/11/2008)Enviado poradmin-
Etiquetas: Clara Fontana
En ocasiones, el humor, se acerca a la malicia. No es complaciente. Por eso, los gobiernos despòticos no lo toleran y los humoristas prudentes eluden los riesgos.
La risa es un fenómeno universal. Todos los humanos sabemos reír desde siempre. Un tortazo con crema en la cara o Carlitos que trata de escapar de una situación mientras se le caen los pantalones, disparan la risa. Nos gusta reír y hasta estamos dispuestos a pagar por un espectáculo de humor. Nos divierte el relato risueño de nuestras desventuras nacionales. Lo expresamos con estertores y convulsiones que llamamos carcajadas. Los sacudones obran como un masaje muscular que nos distiende y nos relaja. Hasta los bebés sonríen como respuesta a una percepción placentera. Lo que cambia de una cultura a otra es aquello que nos hace gracia.
La risa tiene graduaciones. A veces, ni se ve, circula por dentro. Algunas personas vienen investidas de una percepciòn humorística de la vida. Se manifiesta sin estruendos. Es un don, un toque de gracia que nos envuelve como una nota musical. Decimos que tienen sentido del humor.
Los antiguos creían que los humores eran flujos que circulaban por el cuerpo como el sustrato biológico de nuestra contextura física. Todavía hablamos de humor bilioso y de humor sanguíneo.
Con el tiempo, la palabra humor, vino a designar una cualidad que es más espiritual que física: la percepción del contraste; el disparate y la paradoja; que están en la raíz de lo cómico, aquello que dispara la risa.
En ocasiones, el humor se acerca a la malicia. No es complaciente. Por eso, los gobiernos despóticos no lo toleran y los humoristas prudentes eluden los riesgos.
Caso típico: en 'El burgués gentilhombre', Moliere hace escarnio de los nuevos ricos, pera nada dice del implacable Luis XIV. Le hubiera costado la vida.
En el chiste, casi siempre hay una víctima de cuyas tribulaciones y desventuras reímos, aún en los casos en que nos reconocemos en ella. La ofensa y la humillación se disfrazan de bufonada y hasta el tropezón del amigo más querido, provoca la risotada.
Charles Darwin pensaba que la risa era un sustituto del viejo impulso animal de matar, aquel que años después Freud definió como Thanatos o instinto de muerte.
Pero el humor no siempre es corrosivo o amargo. Al revés de la broma, puede manifestarse de un modo más leve y circular con ligereza, sin más pretensión que una sonrisa.
La risa de los tropezones y los tortazos convive sin problemas con las expresiones más sofisticadas del humor. Sólo que, en espacios diferentes.
Para reír hace falta entender y las expresiones de humor, son cada vez más sofisticadas. Hay chistes que pasan de moda. Hay otros que son antipáticos porque ridiculizan a una colectividad o a un grupo minoritario. A veces, el humor sólo tienen sentido para quienes comparten el contexto. Los que no quedan afuera.
En 'Don Quijote de la Mancha', Cervantes describe la destrucción de los libros del hidalgo. Salva unos pocos y especialmente, el propio, mientras declara, como si fuera cualquier otro: 'Tiene algo de buena invención'.
A veces el humor es tan delicado, que sólo produce una leve sensación de complacencia. Suele ocurrir en el arte y en la poesía.
*Clara Fontana es profesora de Filosofía, directora del Seminario de Estudios de Género en el Museo Roca e investigadora del Área Interdisciplinaria de Estudios de la Mujer en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).
(Artículo Publicado por Editorial Perfil el 19 de Junio de 1998 en el Nro. 729 de la Revista Luna)

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