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Martes - 23.Julio.2019

Miguel Hernández

contenidos / pág.9 contenidos 1 pág.Ordena por
Enviado (27/01/2013) - Enviado por Miguel Hernandez
Decia Miguel hernandez en un poema escrito en las trincheras
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo este
escribeme a la tierra
que yo te escribire.
Tambien escribio mas tarde sobre las cartas en la guerra
Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros
los negros tinteros frios
se ponen rojos y tremulos
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro....
..........................................
Ayer se quedo una carta
abandonada y sin dueño
volando sobre los ojos
de alguien que perdio su cuerpo
cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos
papel anhelando humano
sin ojos que puedan verlo.
Al final cuando ya se moria encerrado en la carcel de Alicante se siente el desaliento en estos versos:
Corazon que entre dos piedras
ansiosas de machacarle
de tanto ...
Enviado (27/12/2009) - Enviado por la_lelo40
Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.
Hambrientamente lucho yo,con todas mis brechas,
cicatrices y heridas; señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satifechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.
Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.
No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrabais cuando el hambre llamaba a vuestras
puertas
a pedir con la boca de los mism...
Enviado (26/12/2009) - Enviado por la_lelo40
Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que paganban en plomo.
Aquel jornal al precio de la samgre cobrada,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.
El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.
Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.
Nosotros no podemos ser ellos, los de en frente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre
     ...
Enviado (26/12/2009) - Enviado por la_lelo40
Si nosotros viviéramos
lo que la rosa, con su intensidad,
el profundo perfume de los cuerpos
sería mucho más.
¡Ay, breve vida intensa
de un día de rosales secular,
pasaste por la casa
igual, igual, igual,
que un meteoro herido, perfumado
de hermosura y verdad.
La huella que has dejado es un abismo
con ruinas de rosal
donde un perfume que no cesa hace
que vayan nuestros cuerpos más allá.
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Enviado (26/12/2009) - Enviado por la_lelo40
Tanto río que va al mar
donde no hace falta agua.
Tantos cuerpos que se secan.
Tantos cuerpos que se abrazan.
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Enviado (26/12/2009) - Enviado por la_lelo40
Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.
Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.
Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.
De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.
En todas hay un clamor
de sangres insatisfechas.
Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.
Y a un grito todas se aplacan,
y se fecundan, y esperan.
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Enviado (18/11/2009) - Enviado por admin
yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un enpujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazçon a mis asuntos.
Tamprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo...
Enviado (01/05/2008) - Enviado por jony111
Colaboracion al día de Trabajo
Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un p...
Enviado (11/04/2003) - Enviado por poesu63
Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.
Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotases de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.
Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.
Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.
Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ...

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