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Miércoles - 22.Mayo.2019

Estás en: Poetas noveles

DESMENUZAR LA TRISTURA.

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Enviado (04/08/2018)Enviado porJOEL FORTUNATO-

DESMENUZAR LA TRISTURA


Su única

regla consiste

en no descender al hambriento fondo,

en ningún párpado flotante,

momento de la vulgaridad dulce y amarga,

de hacerse inteligible.

En ser absolutamente vigor y robustez,

previsible,

en lo más imposible,

de comprender suspiros y letras abigarradas,

aun para las mejores retinas,

expertas en muslos, pieles y criptografía.


Así que, por esta única vez, habla grueso de lo blando,

por ese nosotros del humo que somos, aun en la más felina soledad, con alas y esferas puntiagudas o sin el último permiso.

Te añado un solo amarillento consejo de mi propia sonrisa, regenerada cosecha: no le des el corazón a nadie,

ni con ingeniería inversa, que se insubordine a las nubes,

y dejate del comer pudoroso y llevarte,

por tu más entrañable benevolencia del mes,

con su lenguaje binario en sensatez, de una válvula amigable y tónica.


A esta altura de la muerte, la miel es salada

y nunca vuela bajo ningún ensamblaje distraído,

donde se había rendido el tiempo a los relojes dormidos. ¡Qué lo habían desvalijado!.

Permite escuchar, a las paredes y al techo por debajo de las palabras,

y la piel de la mano que escribe,

una fascinante sensibilidad y beligerancia,

y complementación entre todos esos modos caligráficos de decir.


Para aquellos

que descubrieron

sus primeros estropeados desengaños.

Entre los que se dan más marcadas las diferencias,

y que pueden ser apreciadas perlas pardas.

Sin ningún esfuerzo por cualquier rincón sin miedo.

Como el pan que llueve y alimenta, y el lecho donde yago.

Y cuando llegue, despacio, tanto como pueda el día del último suspiro y viaje.

Y esté al partir del parto,

y el grito de alegría sea la nave,

que nunca que ha de tornar, ni tronar, sin entronarse.


Y ante todo, como una manera de dibujar mendaz,

al huir de la influencia paralizante,

de los años perdidos,

en un instante congelado.

Esos golpes de mieles y limones sangrientos,

son las crepitaciones del silencio siniestro y destructivo

de algún vino, queso, escorpión y pan que en la puerta del horno.

Es culminación y se nos quema, al desvestirse a oscuras, las cortinas y tapetes al

cerrar los ojos,

primero las ventanas,

y con la voz

y con las manos bajas, amar sin quererlo, ni incitarse a dormir,

porque hace frío.


Cuanto tuve y defendía ha muerto,

de su propio perfume y ruido,

de su propia mano y espada,

para estar sobre la herencia del salvaje tiempo pálido, sereno colorado,

y sus secretos, para caminar sobre sus huesos

definitivamente quitasueños terrestres y hostilmente quebrados.

Éste es el sentido oculto de las cosas evidentes y los nombres que…

Son la señalización de un lugar denodado paladín,

intermedio e intermediario en una esquina, donde la piedra o algodón,

son lo que marca un cruce de caminos, desayunando puentes y lagunas,

donde la piedra que sostiene al barco posea al tarro fraterno y tierno,

para que sea…¡El último corcovado!.

 

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